lunes, 1 de junio de 2015

El Progreso,Yoro

El Progreso


El Progreso es una pujante ciudad ubicada en las riveras del caudaloso Río Ulúa. Es la cuarta ciudad en importancia del país, precedida por Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba. Cuenta con la imponente cordillera de Mico Quemado a sus espaldas y es la principal ciudad del departamento de Yoro, uno de los departamentos originales incluidos en la primera división política que hizo Honduras ya como República independiente.

El Progreso ha jugado un papel importante en el desarrollo del fértil Valle de Sula desde su fundación como ciudad el 10 de octubre de 1892. Al igual que la mayor parte de la costa norte de Honduras, esta ciudad se desarrolló como resultado de las concesiones que el gobierno central diera a las empresas bananeras norteamericanas a cambio de construir un ferrocarril que recorriera de costa a costa al país.

La United Fruit Company, dueña de la marca Chiquita Banana, fue la compañía que se asentó en esta zona y desarrolló importantes plantaciones bananeras. “La Compañía” construyó una red ferroviaria que conectaba a las ciudades de El Progreso, Potrerillos, La Lima y San Pedro Sula con los puertos de Tela y Puerto Cortés, generando una importantísima vía de comunicación que facilitó el rápido crecimiento de toda esta zona. Durante más de medio siglo, el único medio de comunicación efectivo entre San Pedro Sula y El Progreso era la vía de tren, ya que el puente La Democracia que ahora las une, atravesando el Río Ulúa, fue inaugurado hasta 1963.

En la actualidad, El Progreso es una ciudad moderna con una importante actividad comercial a nivel nacional. Una de las principales fuentes de empleo son las industrias maquiladoras; la mayoría de las cuales están ubicadas en ZIP El Porvenir. Gracias a ellas y a su comercio, El Progreso comienza a levantar una fuerte infraestructura turística.

Danli,El Paraiso

Danlí

Cuentan los anales de la historia que a finales de 1600, dos hermanos españoles compraron una extensa franja de tierra en el oriente de la provincia de Honduras a La Corona española. En un principio, toda esa tierra formó parte de una gigantesca hacienda dedicada a la ganadería y agricultura. Siglos después, la hacienda se transformó en Danlí, la Ciudad de las Colinas.

Rastros de ese pasado colonial son visibles todavía. La iglesia, que domina el Parque Central, tiene casi doscientos años de antigüedad y su interior posee finos retablos con pinturas barrocas. Más allá, los restos de un sistema de acueducto  conocido como “Los Arcos” permanecen aún en pie. Aunque el tiempo ha pasado, algunas constantes no han variado.

Danlí es conocida por la gran cantidad de colinas repletas de vastos pinares que la rodean; es de ahí que viene su fama como la Ciudad de las Colinas.  El fértil terreno es propicio para la producción agrícola y ganadera convirtiendo estos rubros en el principal sostén de su economía. La industria tabacalera cosecha anualmente miles de toneladas de hojas de tabaco que luego son enrolladas en alguna de las fábricas locales. El resultado final son finos puros que han sido reconocidos en numerosas ocasiones entre los mejores del mundo. Cada puro alcanza elevados precios en Estados Unidos o Europa.

El maíz, la planta que heredamos de los antiguos mayas, aporta interesantes matices a la cocina lugareña. ¡Vaya que saben cómo cocinarlo! Pruebe las tustacas, empanadas, tamales, pozol, tamalitos, tortillas y las famosas rosquillas; estas son solo algunas de las formas en que se consumen los granos dorados. En Danlí se producen las mejores rosquillas del país.

Danlí podría comenzar a figurar más entre los destinos turísticos hondureños. Recientes inversiones privadas y gubernamentales tienen por propósito tornar las longevas haciendas españolas en remansos para la relajación y el turismo rural.

Cuando incursione por el oriente de nuestro mapa, considere esta ciudad para pasar una tarde.



¿Por qué ir?
Venga a Danlí para recorrer las fábricas tabacaleras que tanto renombre le han dado a la ciudad; muchos de estos puros han sido continuamente calificados entre los mejores del mundo. Déjese seducir por su gastronomía plagada de sabores derivados del maíz. Danlí es un destino económico y seguro que vale la pena visitar cuando se está el oriente catracho.

Choluteca

Choluteca

Choluteca, la ciudad más grande del sur de Honduras, está llena de historia precolombina. Los Chorotegas, un pueblo comerciante emparentado de los Toltecas, emigraron a esta área desde Chiapas (México) alrededor del año 1000 de nuestra era.   El vocablo “Choluteca”, según los versados en la materia, es de procedencia chorotega y significa “valle ancho”.

No existe un consenso sobre el año de fundación de Choluteca, sin embargo si sabemos que el hecho ocurrió en el siglo XVI. Villa de Xerez de la Frontera de la Choluteca, el nombre con que fue erigida, jugó un papel importante durante la colonia gracias a las minas. La riqueza de sus minas fue tal que en 1585 se le añadió el nombre de “Y mis Reales Tamarindos” (la historia señala que las pepitas de oro que se extraían eran tan grandes que tenían forma y tamaño de tamarindos).

Esta herencia española todavía es visible en su casco histórico; uno de los más trascendentes de  Honduras. En estas edificaciones nacieron el prócer José Cecilio del Valle, redactor del Acta de Independencia de Centroamérica y Dionisio de Herrera, primer presidente de Honduras. Sus casas aun permanecen en pie en el centro histórico.

Choluteca, el más sureño de todos departamentos de la nación, sigue conservando ese fuerte empuje económico de antaño gracias al sector agroindustrial. Desde la colonia, Choluteca ha sido tierra de hacendados gracias a su potencial agropecuario. Esta es la tierra de comerciantes, camaroneras, salineras, meloneras y grandes haciendas bovinas.

La Sultana del Sur, como es conocida, tiene mucho que ofrecer al curioso visitante amante de la naturaleza. Su geografía oferta destinos como playas, muy visitadas en vacaciones de Semana Sanata, y manglares que contrastan con las zonas frías y montañosas cercanas a Nicaragua. Los climas cálidos que reinan sobre el área metropolitana contrastan a la perfección con el agradable frío del área de San Marcos de Colón.  Atardeceres espectaculares, inexplorados bosques de mangle, extensas y ricas lagunas de invierno ideales para la pesca y la observación de aves. Un Tip: de septiembre a enero, Choluteca recibe a miles y miles de aves migratorias provenientes del norte y sur del continente. Este es uno de los mejores sitios para la observación de aves migratorias de toda Honduras. ¡Todo un paraíso para los amantes del birdwatching!

Los encantos naturales de Choluteca se suman a sus encantos culinarios; el pozol y quesillo en capas son dos tentaciones que siempre persuaden. Por otro lado, su riqueza cultural es invaluable en cuanto a danzas folklóricas. Choluteca es quizá el departamento de Honduras que más danzas folclóricas originales aporta al acervo cultural del país. Una armoniosa realidad.

Desde hace unos años, Choluteca ha promovido el lema “Volvamos al sur” con la idea de volver por sus fueros. Y lo está logrando.

¿Por qué ir?
La geografía de Choluteca posee playas, climas cálidos, planicies, zonas montañosas de más de 1200 msnm y climas fríos. En Choluteca encontrará el quesillo en capas, pozol y varias danzas folklóricas autóctonas. Esta es la tierra del garrobo, del bosque de jícaros y un puente que es Monumento Nacional. Hay atardeceres rojizos como nunca antes ha visto, espectaculares tormentas eléctricas y la naturaleza más exuberante que se pueda imaginar. Hay manglares inexplorados, un océano Pacífico imponente y uno de los mejores sitios para la observación de aves migratorias de toda Honduras. ¡Todo un paraíso para los amantes del “birdwatching”!

Copan Ruinas

Copán Ruinas

Las primeras noticias de las ruinas arqueológicas de Copán que llegan a Europa provienen de una carta enviada al Rey Felipe II en 1576, por Diego García de Palacios: “En el camino (de Guatemala) a la ciudad de San Pedro, en el primer pueblo dentro de la provincia de Honduras, llamado Copán, hay ciertas ruinas y vestigios de una gran población, y de soberbios edificios, de tal habilidad y esplendor, que parece que nunca pudieron haber sido construidos por los nativos…”.

Las palabras de Palacios llamaron la atención de uno que otro osado aventurero, pero fue hasta 1839 cuando John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood realizaron el ahora clásico viaje exploratorio a Copán. A partir de ahí, famosos arqueólogos comenzaron a llegar, iniciando un ciclo de investigaciones que lleva ya más de cien años.

El mágico pueblo de Copán Ruinas, ubicado en las inmediaciones de las ruinas mayas, en el montañoso occidente de Honduras, fue fundado a raíz de la llegada de los primeros investigadores en los últimos años del siglo XIX. La historia registra el 1 de enero de 1893 como la fecha de su fundación. Hoy, junto con los estudiosos, más de 100,000 visitantes llegan anualmente para apreciar las grandezas de la dinastía iniciada por el Rey K´inich Yax K´uk´ Mo (Gran Sol, Primer Quetzal-Guacamaya).

Copán Ruinas es el destino cultural más importante de Honduras. A lo largo del año, este lugar se mantiene activo gracias a los viajeros de todo el orbe que llegan a descubrir los grandes secretos de la cultura maya y los diversos atractivos naturales que posee el famoso pueblito.

Si usted está en Ciudad Guatemala o Antigua Guatemala, Hedman y Alas ofrece conexiones diarias con Copán Ruinas. Otra opción es Shuttle Bus, que hace dos viajes diarios entre Copán Ruinas y Antigua Guatemala.

También existen vuelos chárter desde Ciudad Guatemala hasta la pista de Tablones, ubicada a escasos kilómetros de Copán Ruinas. Si viene en transporte público desde Guatemala hasta la frontera de El Florido, hay buses de ruta que transportan a los turistas a Copán Ruinas.

El dólar es aceptado en casi todos los restaurantes y hoteles, igual que las principales tarjetas internacionales de crédito. Cuatro ATM funcionan en el pueblo, tres en los alrededores del Parque Central y uno en el parque arqueológico.

¿Por qué ir?

Copán es la ciudad más estudiada de todas las grandes urbes que conformaron alguna vez la antigua civilización maya. Como resultado de más de un centenar de años de investigación, los estudiosos pueden ahora proclamar que Copán trascendió en muchos aspectos como sus estelas, la arquitectura, la escritura y la astronomía. Todo esto es motivo más que suficiente para visitar la ciudad más al sur de la cultura maya en Mesoamérica.

Comayagua

Comayagua

Comayagua fue la capital de la provincia de Honduras durante la época colonial. Su arquitectura, llena de techos de teja e iglesias españolas, es reflejo de abolengo y tradición. La joya de sus edificaciones es la iglesia de La Inmaculada Concepción (conocida como “la catedral”), con sus retablos en baño de oro y uno de los relojes más antiguos de América, que data del año 1100.

La ciudad de Comayagua está ubicada en el borde noreste del Valle de Comayagua. Es la región plana más grande del centro de Honduras, con 390 km cuadrados, y está equidistante entre la costa norte y la sur. Dicho territorio, de abundantes recursos, fue habitado por pueblos precolombinos que se asentaron muchos siglos antes de la llegada de los españoles. Uno de esos pueblos fueron los lencas, quienes construyeron importantes ciudades que alcanzaron su cenit gracias al comercio, la agricultura y una estructura social bien jerarquizada.

Aunque no perdura en la historia la fecha exacta en que las primeras misiones exploratorias llegaron, sí sabemos que fue fundada en 1537 por el conquistador Alfonso de Cáceres como Santa María de la Nueva Valladolid. Pocas ciudades han visto azares de la historia como Comayagua, que fue devastada por varios terremotos, además de haber sido saqueada y quemada en reiteradas ocasiones. La Colonia, la Independencia, la anexión al Imperio Mexicano, la Federación y la República son sucesos históricos que acaecieron mientras esta ciudad fue la capital.


¿Por qué ir?
Comayagua se ha situado como uno de los destinos coloniales favoritos de los turistas. Su gastronomía, museos, lindas calles empedradas e iglesias centenarias, convierten a Comayagua en un destino para relajarse. Venga aquí en busca de quietud y serenidad. No toma más que recorrer el centro histórico, que está bien conservado, para enamorarse de la antigua capital de Honduras. Un creciente y nuevo movimiento cultural da valor agregado a la visita.

Cayos Cochinos

Cayos Cochinos
Los Cayos Cochinos es un archipiélago compuesto por dos islas pequeñas (Cayo Mayory Cayo Menor) y 13 de menor tamaño. Están ubicados a doce kilómetros y medio al noroeste de la ciudad de La Ceiba, en la costa norte de Honduras, en el mar Caribe. Dada su enorme riqueza natural, en el año 2003 el gobierno declaró el archipiélago zona protegida en calidad de Monumento Nacional Marino.

Los Cayos Cochinos poseen una superficie de 489.25 kilómetros cuadrados. Han conservado su infinita riqueza natural gracias a los esfuerzos de Honduras Coral Reef  Fund (HCRF), la ONG encargada de su conservación y protección.

Esta riqueza natural se ve reflejada en las tres razones por las cuales cientos y cientos de turistas visitan cada año este paraíso. Primero: la belleza de sus arrecifes coralinos, los cuales forman parte del Arrecife Mesoamericano, el segundo más grande del mundo después de la Gran Barrera de Coral en Australia. Los Cayos son una verdadera tentación para los amantes de las cálidas y transparentes aguas color turquesa del mar Caribe.

HCRF mantiene una estación científica en el Cayo Menor. Toda persona que entra debe pagar una módica cantidad. Generalmente, la mayoría de los cayos se encuentran deshabitados y han sido usados por pescadores garífunas como refugios durante sus viajes de pesca en el mar.

La segunda razón que atrae a los aventureros es el deseo de conocer la boa rosada, un reptil mucho más pequeño y pacífico que su pariente de tierra firme, la boa común. Su nombre proviene de una ligera coloración rosa pálido que obtiene, aparentemente, por su dieta en las islas. Por muchos años se pensó que la boa rosada era una especie endémica de estos peñascos surgidos en medio del mar. Ahora se sabe que es una subespecie de la boa de tierra firme.

La tercera razón por la que muchos visitan los Cayos Cochinos es para conocer a un reptil que pertenece a la familia de las iguanas y que es conocido popularmente comojamo negro o jamo de los cayos. Tanto la boa como el jamo son animales en extremo abundantes, principalmente, en el Cayo Menor. Gracias a la boa rosada, el jamo negro, la extraordinaria vida submarina y su belleza escénica, los Cayos Cochinos se han convertido en una magnífica aula viva para los investigadores de la vida animal y en un escenario idílico para productores de televisión de España e Italia, que han realizado varios reality shows en estas pequeñas islas hondureñas.


¿Por qué ir?



    No existen razones para privarse de visitar este Monumento Nacional Marino. Su belleza exótica traspasa las fronteras nacionales. En 2011 la revista National Geographic nombró a Cayos Cochinos, junto a Roatán, Utila y Guanaja, como uno de los mejores 10 destinos mundiales para visitar en verano. Venga a estas diminutas porciones del paraíso para disfrutar de sus bondades: playas despampanantes, arrecifes coralinos y la interesante cultura garífuna. Si busca un lugar donde hacer voluntariado científico, este es lo que buscaba

    Amapala

    Amapala

    ¿Por qué ir?
    El puerto de Amapala, cabecera del municipio del mismo nombre, está ubicado en la Isla del Tigre. El municipio lo componen cerca de 30 islas ubicadas en el Golfo de Fonseca. Este golfo lo comparte Honduras con El Salvador hacia el occidente y con Nicaragua hacia el oriente.

    Amapala es una ciudad que data de la época colonial, pero su mayor auge lo obtiene a partir de la fundación del muelle en 1833. Pronto se convirtió en el principal puerto de Honduras y para el comienzo de la época republicana ya era una ciudad en plena bonanza económica y poderío político. Alemanes y franceses llegaron a vivir atraídos por el comercio y hasta se dice que en algún momento pernoctó en la isla el afamado Albert Einstein.

    El surgimiento del Puerto de San Lorenzo en el lugar conocido como la Boca del Henecán en los años setenta, vino a restarle fuerza a Amapala y poco a poco comenzó a perder su importancia. En la actualidad, la ciudad vuelve a tomar empuje apoyada en el turismo.

      Amapala es un destino casi ignorado por las grandes oleadas de turistas locales. Sus playas de tierra volcánica y el calor agobiante del Pacífico la vuelven poco atractiva a los grandes públicos. Pero es esa precisamente su mejor ventaja; la isla es un destino mantenido en el anonimato para pasar unos días en perfecta armonía con el mar y a precios realmente accesibles.